El reposo absoluto es una condena que se sirve en bandeja de plata.
Llevaba tres días atrapada en la cama king size, rodeada de almohadones de plumas de ganso, con un ejército de sirvientes listos para traerme agua mineral Voss si me atrevía a suspirar.
Lorenzo se había tomado la prescripción del médico como un mandato divino.
—No te levantes —me había dicho antes de irse al despacho—. Tu único trabajo es incubar a mi hijo.
Así que allí estaba yo. La mujer más poderosa de España, reducida a una