92. EL SUFRIMIENTO QUE MARCA.
Verónica tenía más de un día encerrada en aquella vieja habitación. No sabía si era de día o noche, su pequeño se alimentaba de su pecho, pero su estómago rugía de hambre.
— ¿Sabes por qué no te matan o te torturan? —pregunta el guardia de turno— Realmente es interesante.
Aquel hombre es el único que se ha presentaron sin nada que le cubra el rostro. Sonríe de forma burlona las dos veces que le ha tocado cuidar a Verónica.
— ¿Por qué? —respondió débilmente
— Ellos le temen a Dominic