89. LA TENSIÓN DEL SECUESTRO.
Verónica es encerrada en un sótano. Sostiene a su hijo que se ha dormido en sus brazos, sin saber que más hacer, lo sostiene con fuerza, prometiendo que hará lo necesario para salir de aquella situación.
«¿Hubiera cambiado algo de haber dicho públicamente quien es el verdadero padre de mi hijo?»
— Lo mejor hubiera sido que Antoni me hubiese dicho la verdad desde que lo conocimos —murmura Verónica con dolor.
Antoni era su mejor amigo desde que se fueron a Francia. Él cuidó de ella, de Helena,