87. LAS COSAS SE ARREGLAN DE FRENTE.
Alexander comenzó arrojando todo lo que había en su escritorio al suelo. La computadora salió volando hasta pegar con la pared, tirando allí algunos cuadros decorativos.
La mente de Alexander estaba en blanco, sus manos se movieron solas por todo lo que había en su enorme oficina.
— ¡Alexander! —Jorge entró a la oficina para detener aquel arranque, pero ya todo estaba fuera de control.
Cuadros, papeles, lámparas, sillas, vasos, pequeños muebles, todo lo que estuviera a su alcance fue a