84. LA MALDICIÓN DIXON.
Sus recuerdos lo perseguían como perro callejero al olor de su comida favorita. Hace tanto que no la veía, que la notaba diferente, mas adulta, más atractiva, mas sexy.
Alexander sabía que hace un año, se había equivocado al demandarla. Sabía que era el responsable de que Verónica perdiese su título. Así que ahora no sabía que hacer para acercarse a ella.
— Espero esas ideas que estás elaborando ahora mismo, sean la respuesta a la baja de estos días —habló su padre— No busques problemas.