85. EL ARTE DE LA MENTIRA.
Alessio no pudo dormir pensando en todo lo que había pasado Helena. Jamás se había puesto en sus zapatos, hasta ahora.
Cuando el sol salió por la ventana, fue como si Alessio apenas hubiera abierto los ojos a todos los errores que había cometido antes.
— ¡Despierta, despierta! —canturreó la voz de su hermana.
Alessio seguía viviendo solo en Crystal waters, el mismo edificio donde Verónica tenía su departamento. Le había dado una copia de la llave a su hermana, así que ella aprovechaba