Un visitante indeseado.
Con Scarlet agarrada de la mano y con los ojos clavados, con recelo, en el hombre que se acercaba, Derek se plantó frente a su residencia.
El recién llegado tenía la piel tan suave que parecía de porcelana, y un aspecto delicado, casi como un ídolo pop chino recién bajado de un escenario, pero su caminar despreocupado delataba poder.
Varios soldados lobos lo custodiaban de cerca, sin quitarle la vista de encima.
—¿Quién es ese? —susurró Scarlet, con la voz cargada de curiosidad.
Derek apretó co