Sabe a luna llena.
Y ella sintió.
Sintió el calor brotando como lava en su interior cuando los dedos de Derek comenzaron a acariciarla con una delicadeza que parecía una contradicción con la pasión de su mirada.
Sintió cómo los gemidos salían de su garganta sin pedir permiso, uno tras otro, gloriosos, liberadores.
El calor que emanaba de su feminidad le subía por los dedos hasta el alma. Derek cerró los ojos un instante, respirando su esencia, intentando no perder la razón.
Su lobo rugía en su interior, exigiendo