Reclamo de Selene.
Al quedarse a solas, Derek apretó la cintura de su pequeña esposa y la atrajo hacia sí. Sus labios le rozaron los hombros desnudos, inhalando con cuidado ese aroma fresco que lo volvía loco.
Con calma, apartó un mechón del pelo rojizo que tanto le fascinaba y lo llevó a su nariz.
—Luna… de verdad que es un método doloroso al que no te quiero exponer. No soporto verte sufrir. Compréndeme —le advirtió en voz baja, y llena de ternura.
Scarlet se encogió de hombros, férrea.
—Ya mi decisión está to