La verdadera Reina.
Scarlet giró el rostro lentamente y puso los ojos en blanco al ver a Selene.
La gamma estaba agitada, con las venas del cuello marcadas y los ojos inyectados en sangre.
—Esta mujer es una mosca indeseable —bufó Scarlet, incapaz de disimular su desagrado.
Derek, tras comprobar que Scarlet podía sostenerse sola, dejó que la furia lo gobernara. En un parpadeo, su silueta se desdibujó, como un relámpago negro atravesando el espacio y, en un abrir y cerrar de ojos, ya tenía a Selene sujetada del c