Princeso orgulloso y lobo testarudo.
Inmediatamente, Zhana llegó a casa con Reiden, lo acostó boca abajo sobre la cama con cuidado y desesperación.
Apenas lo dejó quieto, corrió a buscar el botiquín de primeros auxilios que ella misma había llevado cuando se mudó con sus cosas a la manada.
Las manos le temblaban mientras abría los frascos, las vendas se le resbalaban por las lágrimas que no paraban de caer.
Comenzó a limpiar las heridas que las garras habían dejado en su piel, soplando sobre cada corte como si con eso pudiera c