Ultimátum de la princesa.
El rey de los vampiros, sin inmutarse, apoyó los dedos en la mesa como quien dispone fichas en un tablero.
—No. Pero la paciencia es estrategia. Si vamos con prisas, perderemos aliados y daremos excusas a Derek para ignorarnos. Convocaré a los reyes y si se demuestra que hay un súcubo entre ellos, la reacción será rápida y brutal.
Mariska apretó la mandíbula; y sus uñas blancas se clavaron en la palma de la mano.
—Padre. Eres un perdedor de gabinete —bufó—. Hacemos tiempo mientras esa basura se