El supremo es una jodida tentación.
Frente al hospital, Scarlet se giró para mirar a Derek… y se quedó inmóvil por varios segundos.
Él seguía sin camisa y cada línea de su abdomen parecía esculpida por un escultor obsesivo, y su piel brillaba suavemente bajo la luz del día que se filtraba a través del cristal delantero.
Scarlet bajó la mirada, pero no por pudor… sino porque su cerebro, muy en contra de su voluntad, ya le estaba enviando órdenes peligrosas a sus dedos.
«Tócalo. Solo un segundo. Solo… un músculo»
Ella nunca había t