La lunita de Yeho no se toca.
—¿O quieres que lo haga yo? —añadió Derek, con una ceja arqueada.
—Eso sería acoso sexual. Irías, directo a prisión —replicó una de las compañeras de Claudia, temblando a medias.
Derek soltó una carcajada, lenta, profunda… y oscura.
—¿Acoso sexual? ¿Y cómo llaman a lo que acaban de hacerle a Scarlet? Porque yo sí lo vi.
Las tres se miraron. Y pensaron en combinación: «¿Cómo demonios? No era posible que lo viera, ni siquiera que lo pudiera escuchar».
—Mira, guardia de poca monta —escupió Claudia