Brutal y exquisito.
Derek sonrió, como si hubiera escuchado sus pensamientos.
—Ah, lunita… —canturreó, recorriendo su espalda con una mano hasta hacer que se arquease como un felino—. Tienes el culo más apretado, jugoso y ansioso que me he follado nunca.
El rubor y el estremecimiento que recorrió a Scarlet tras esas palabras la encendieron aún más. No eran caricias suaves, era crudeza, era verdad sin adornos, y la crudeza la hacía sentir deseada de una forma salvaje, visceral. El cuerpo respondió al instante, lubr