Castigo y desafío.
El castigo como tal, pues para ninguno en la manada lo era, pero Derek sabía que estaba siendo justo. Para Paola, el peor castigo en ese momento era verse encerrada con el hombre al que tanto temía. Y, por supuesto, quería hacerle las cosas más fáciles a su beta, y de esa manera encontrar la paz para su manada.
Pero la furia de su comunidad no entendía que él veía el panorama completo, menos con Selene metiendo cizaña.
El castigo como mínimo debía ser unos azotes seguidos de varios días con solo agua.
El lobo de Lioran gruñó ofuscado ante la propuesta de Selene. Eso de por sí ya era una falta grave. Selene era la luna suprema. Eso nadie lo ponía en duda, aunque Scarlet fuera la pareja destinada de Derek; era solo humana. Él necesitaría una luna guerrera, que dirigiera hombres, que ayudara al pueblo. Y esa era Selene.
Paola pegó un grito al ver las fauces de ese enorme lobo y se pegó a Scarlet.
—¿Acaso me desafías? —exclamó Selene con los ojos brillantes y las manos a los costados, lis