Los celos y lujuria del regente.
Las cosas entre Derek y Scarlet ya no estarían para nada calientes como antes. Scarlet esperó en la habitación y se sentó en una silla que acercó a la ventana. La noche llegó y la conversación con Paola le seguía dando vueltas en la cabeza.
—¿Quieres acompañarme en la ducha? —preguntó Derek, juguetón.
—Ya me bañé mientras te esperaba y tú estabas dirigiendo a tu gente para que castigaran a mi prima.
Derek suspiró. Lo mejor era no buscar problemas con su lunita ahora mismo.
Por otra parte, la llegada a la manada de esa integrante cizañosa tenía a Scarlet en ascuas.
—Esa mujer no será fácil de manejar —susurró Scarlet casi para sí misma.
—Tengo plena confianza en que Lioran la hará entrar en razón.
Scarlet miró a Derek.
—No me refiero a Paola, me refiero a Selene.
Derek hizo un movimiento con la mano restando importancia al asunto.
—Que ella no te perturbe ni por un instante.
—Pero ella dice…
Derek le puso el dedo índice en los labios haciéndola callar.
—¡Shh! Eres tú mi lunita, lo más