45. Ahora es su jaula.
Tres días después, la luna brilla intensamente sobre la mansión en las colinas. El aire es frío y tenso, como si incluso el cielo supiera que algo grande está a punto de suceder. Desde un mirador en lo alto, observo cómo las luces de los coches se acercan al portón. Los cárteles han llegado, y Vicente, siempre tan confiado, los recibirá con los brazos abiertos, creyendo que su expansión está garantizada. Pobre idiota.
En el maletero de mi coche, tengo todo lo que necesito para hacer que esta n