163. Aguanta, Vicente.
Luca corre hacia mí, sus movimientos rápidos y calculados, como siempre lo ha sido en la vida de Vicente. El tipo que nunca ha mostrado una pizca de emoción, pero esta vez sus ojos están llenos de algo que no había visto antes: urgencia.
—Tenemos que sacarlo de aquí, Valeria, —me dice con dureza, pero veo la duda en sus ojos. Sabe lo que yo ya sé, aunque no quiero aceptarlo.
—Llévalo al coche. —Luca da la orden y sus hombres levantan a Vicente con cuidado. Lo veo desvanecerse en sus brazos, sus