107. Este es Vicente.
Llego a casa y me preparo con más esmero del habitual. Esta noche no se trata solo de impresionar a Vicente, se trata de sobrevivir. Me pongo un vestido de seda negro, ajustado en los lugares correctos, algo que sé que llamará su atención, pero sin parecer que estoy haciendo un esfuerzo excesivo. A Vicente le gusta el poder, y yo tengo que recordarle que él no es el único que lo tiene.
Cuando llego a su casa, el ambiente es diferente. Hay algo en el aire, algo que no puedo identificar del todo,