8. Perdedor
Carlos
El mundo parecía estar inclinado. Los focos, la música, las caras sonrientes de los invitados... Todo se convirtió en un infierno silencioso, igual que las pesadillas que me habían despertado esa mañana.
Apreté las manos, agarrándome la tela de la chaqueta del traje, que ahora me parecía un grillete. Quería subir al escenario, agarrarlo y obligarlo a retirar cada una de las palabras insultantes que acababa de pronunciar. Pero mis pies estaban clavados al suelo por una fuerza invisible: el miedo y la vergüenza que me paralizaban.
La voz de Camila se oyó de nuevo, fría y firme, dirigida a todos los empleados, directores y amigos míos.
—El auditor, Gavin, presentará ahora los documentos que detallan la malversación de fondos de la empresa. Esto incluye transferencias a cuentas personales, así como el uso de fondos de la empresa para financiar a su amante, la señora Cassandra, mi hermanastra.
Mis ojos buscaron inmediatamente en la esquina de la sala. Gavin, el hombre al que una vez