El año siguiente no se presentó como una ruptura, sino como una expansión. Todo lo que Gavin y Camila habían construido hasta entonces no se desarmó ni se transformó de forma abrupta; simplemente se volvió más amplio, más exigente, como si la vida hubiera decidido confiarles un territorio mayor. Y con ese territorio llegaron preguntas nuevas, no urgentes, pero persistentes.
Camila comenzó a sentir un cansancio distinto. No era agotamiento físico ni saturación emocional, sino una fatiga más prof