El verano se instaló con una intensidad distinta, no por el calor, sino por la forma en que parecía expandir el tiempo. Los días eran más largos, pero no se sentían pesados. Había una ligereza nueva en la rutina de Camila y Gavin, como si ambos hubieran aprendido a no llenar cada espacio con expectativas.
No se veían todos los días, y eso ya no generaba inquietud. Habían encontrado un ritmo que no necesitaba ser constante para ser real. A veces pasaban semanas con encuentros breves, otras con d