El avión privado surcaba las nubes a treinta mil pies de altura, una burbuja de lujo y silencio suspendida entre el cielo y la tierra
Olivia observaba por la ventanilla el mar algodonoso de nubes. Abajo, invisible, estaba la ciudad que albergaba su futuro, su legado. El hotel piloto estaba listo. Cada informe, cada llamada final de su equipo en tierra, confirmaba que la implementación había sido un éxito rotundo, un triunfo de su visión contra viento y marea. Debería haberse sentido eufórica, in