La colaboración con Rossi Ventures avanzaba. En el papel, todo era perfecto. Correos puntuales, reuniones productivas, plazos cumplidos. Isabella era eficiente, brillante, impecable.
Pero Olivia empezó a notar el patrón. Un goteo constante. Sutil. Calculado. Isabella no atacaba. No confrontaba. Seducía.
El primer regalo llegó un martes. Un paquete pequeño entregado por mensajero. Para Olivia Vance. Dentro, un libro antiguo. Primera edición italiana. "Arquitectura y Emoción". Un texto raro. Valioso.
La nota decía:
"Querida Olivia, encontré esto en una librería de Milán. Alexander siempre amó este autor, aunque decía que era 'demasiado sentimental para un hombre de negocios'. Me alegra que ahora pueda compartir sus pasiones contigo. Con cariño, Isabella."
Olivia leyó la nota dos veces. "Alexander siempre..." "Me alegra que ahora..." Palabras dulces con filo. Isabella se presentaba como la conocedora, la que había estado ahí primero, la que sabía qué le gustaba a Alexander antes de que O