El restaurante «Le Jardin» era un lugar discreto, de paredes forradas en seda color champán y mesas lo suficientemente separadas como para garantizar conversaciones privadas. Alexander eligió este lugar con precisión quirúrgica: lo suficientemente público como para disuadir cualquier drama, lo suficientemente exclusivo como para no ser molestado. Llegó exactamente a la hora acordada, y ella ya estaba allí.
Isabella Rossi no había envejecido; se había refinado. Sentada junto a la ventana que dab