El aire en Boston olía a mar, a café recién hecho y a anticipación. Olivia se encontraba de pie en el lobby remodelado del hotel Vance, un espacio que había sido transformado de una zona de paso genérica en el prólogo de la historia que quería contar. A su lado, Clara, con una tablet en la mano y una sonrisa de satisfacción contenida, observaba los últimos ajustes. Los artesanos habían terminado su trabajo apenas horas antes, y el resultado era… trascendente.
La luz de la mañana se filtraba a t