Faltaban sólo dos días para mi baile de cumpleaños, y esa noche, mi padre, no solo me presentaría en sociedad, sino que anunciaría mi compromiso matrimonial y seguramente se anunciaría la fecha de nuestra boda, solo de pensarlo me emocionaba tanto, que mis piernas bailaban solas debajo del vestido.
Mi corazón latía con fuerza, mi madre me trajo de un lado a otro, y yo sólo podía pensar en él, en mí Maximiliano y en su gran secreto, no puedo negar que sentía algo de miedo al saber que él tenía e