Iván y yo, nos presentamos sin invitación en el palacio de Icazar, teníamos el pretexto de que mis pertenencias estaban allí, pero nuestra intención era seguir las instrucciones de Maximiliano, no podíamos dejar pasar más tiempo el veneno de la bruja comenzaría a hacer estragos en el cuerpo de Isabel en cualquier momento, y cada minuto contaba para intentar salvarle la vida, y con ello, la vida de Max.
Doña Leonor, nos recibió muy entusiasmada, ya nos consideraba de la familia, así que insistió