Caminé hacia él como si fuera un imán atrayéndome, cuando al fin estuvimos frente a frente, mi corazón comenzó a palpitar rápidamente, un revoloteo de mariposas en mi estómago me hacía sentir un cosquilleo en el pecho. Nos miramos fijamente e inmediatamente reconocí esos hermosos ojos castaños que me transmitían una profunda paz, su rostro era perfecto, intenté acariciar su rostro para saber si era real, pero detuvo mi mano para que no lo hiciera, quise hablarle, pero con su mano me indicó que