Subí las escaleras y llegué a la terraza, me acerqué al barandal a mirar la inmensidad de la oscuridad, con la luz de la luna podía ver el jardín encantado y después la nada, la selva y el mar eran solamente oscuridad. Me disponía a entrar en la habitación cuando escuché un sonido extraño que me hizo voltear rápidamente, era el perro que salió de entre la maleza por un momento se quedó mirando fijamente hacia la cabaña, mi corazón comenzó a latir con fuerza, no sabía que era lo que sentía, pero