Vamos terminado de cenar, era cierto lo del aguachile, tanto en lo delicioso como picante. Casi me acabó mi agua de coco de un trago para tratar de quitarme lo enchilada. El lugar está muy lindo, y es grande. Las mesas, en su mayoría, son de cuatro personas y al fondo hay una sala grande para recibir a grupos amplios. Todo tiene decoraciones mexicanas, y según nos dijo la mesera, a las 8 empiezan a poner música para bailar.
Gerardo desde que terminó su plato empezó a cuestionarme sobre la situa