Es tarde por la noche, es un clima agradable pesé a la hora. Llega el olor de la costa a la oficina de esta enorme casa. Un hombre ya pasados sus sesenta años se encuentra fumando un puro en el umbral del balcón. Parece pensativo, como planeando algo desde su cabeza ya llena de canas.
En la habitación se escucha solo el tic tac de un reloj viejo de pared. Todo es madera, libros, algunas fotografías amarillentas. Ya hemos estado aquí. Esta tranquilidad de repente es interrumpida por unos gritos