-Chiquita, pero ¿qué te pasó? Llegué hace como una hora o más a la casa y no te vi, pero sí encontré tu ropa llena de sangre en la lavadora. Me dio un susto tremendo y este es el tercer hospital en el que te busco. ¿Estás bien? –me revisa con los ojos abiertos como platos.
Verlo tan vulnerable y preocupado por mí hace que se me erice la piel. Él también es parte de esta noticia.
-Perdón amor, no sabía que llegarías tan temprano... Seguro que no te contesté el celular, porque lo tengo en mi bols