Son casi las siete de la mañana y ya llevo más de media hora en la Fiscalía, frente a mi computadora. Desperté a las cinco, todavía molesta por lo de anoche y ya no pude dormir. Así que me metí a bañar, hice y guardé un poco de café supercargado en mi thermo y vine para acá.
No quiero estar pensando en los cambios de humor de mi esposo, ni en mis sueños abstractos ni en nada más que en el trabajo.
Así que decido buscar algo que realmente nos ayude, quién es el juez Héctor Patricio Huerta.
Sigo