Don Emiliano ha terminado su terapia y estamos los dos en su oficina, él se sienta en el escritorio de madera y empieza a buscar su agenda. Una vez que la encuentra en los cajones, tienta entre las hojas el contacto de la diputada.
-Aquí está, esperemos que siga siendo su número... Tengo que poner a Mimi a actualizar esta agenda. Así no tiene malos pensamientos esa niña.
Sonrío. Él marca pronto los números, tardan unos cuatro timbrazos en contestar.
-¿Bueno?
-Sí, con la legisladora Sofía de la