Hilda ha tardado ya casi una hora afuera, no sabemos si sigue con nuestro caso o se distrajo y nos dejó olvidados en su oficina. Armando sigue sentado mientras se rasca la barbilla, creo que es una especie de muletilla; Gerardo pasea por la oficina viendo las fotos y objetos personales de la trabajadora que descansan en la oficina; y yo leo el afiche de protección a menores pegado en la pared por enésima vez.
Entonces, Armando recibe una llamada a su celular, es el agente Roque.
-Hola Roque, bu