Gerardo y Armando me miran callados, yo sigo viendo a la trabajadora que se mantiene ajena a la terrible realidad que me pega en la cara sin compasión. Armando corta el momento incómodo.
-Sí, si... Creo que eso será suficiente. ¿Cree posible que nos pudiera dar una copia de lo que nos leyó? Sé que es mucho pedir, pero temo que podríamos olvidar algunos detalles y no quisiera que eso pasara.
Se queda un segundo evaluándolo.
-Sí, iré a sacarle copia. Solo le pido que sea discreto con ella. No sé