—¿Debería asustarme? —preguntó Lionetta con una sonrisa nerviosa.
—No lo sé —respondió Angelo, haciendo una pausa antes de continuar—. Hay otra razón por la que me fui alejando, por la que cada vez estaba más distante. Desde que comenzamos a salir, mis sentimientos por ti empezaron a sobrepasarme. No podía pensar en nada más que en ti. Odiaba tener que compartir tu atención con otros. Hubo momentos en los que… —soltó una breve risa sin humor, bajando la mirada—, momentos en los que pensaba que