Angelo soltó una maldición entre dientes y se pasó una mano por el cabello. Tras encargarle a Neilán que investigara a fondo a Tazio y lo mantuviera bajo estricta vigilancia, había intentado concentrarse en el trabajo. Sin embargo, no había tenido mucho éxito.
No lograba quitarse de la cabeza los fragmentos de sus recuerdos que había recuperado. Era como si alguien las hubiera grabado en el sistema de sonido de su oficina y las reprodujera en bucle, sin darle tregua.
La idea de que Lionetta hub