Mundo ficciónIniciar sesiónSara pensó que conocía todo sobre la vida, la amistad y el amor... hasta que Esteban apareció de una manera que nunca imaginó. Mejores amigos toda la vida, confianza absoluta, risas y cero complicaciones... hasta que una noche cambió todo. Una línea que nunca debieron cruzar. Un error que no pudieron evitar. Un impulso que no pudieron ignorar. Y sentimientos que llegaron sin aviso. Lo que antes parecía seguro se volvió confuso. Lo que parecía inofensivo se volvió intenso. Lo que creían que no existía... apareció. Entre celos que queman, deseos que confunden, secretos que duelen y decisiones imposibles... Descubrirán que el amor no siempre pide permiso, que a veces llega sin avisar... y que algunas historias no terminan cuando deberían, incluso cuando no siempre llega una sola vez. Romance • Amistad • Secretos • Deseo • Confusión • Pasión • Drama • Contenido explícito • Palabras obscenas Para mayores de 19+
Leer másSara Después de ese viaje a Cancún, era feliz cada maldito segundo de mi vida, porque lo tenía conmigo, porque era mío, porque me amaba, porque lo amaba, porque estábamos juntos, porque tenía al niño más lindo, más tierno y amoroso de todo el mundo, y me sentía la más afortunada de todo el puto planeta, si, así de alto tenía el ego con este amor tan maravilloso. Los meses transcurrían de forma rápida, los momentos entre los dos aumentaban más, cada vez habían más cosas que hacíamos juntos, el amor era más fuerte cada día; ambos éramos más felices de lo normal. No tuvimos peleas fuertes, al contrario, siempre hablábamos todo, había tanta comunicación que sólo bastaba con decir lo que no nos gustaba y de inmediato lo cambiábamos, mejorábamos constantemente en la relación, el uno al otro. Nunca pensé que podía tener un amor tan bonito como el suyo, ese amor que es tan fuerte que a veces piensas que vas a estallar de ternura, ese amor fuerte que va contra viento y marea, de los que nad
—La segunda vez que te besé, te juro que estuve aguantando no hacerlo por mucho, porque cada vez que veía tu cara, quería comerte los labios. —Ambos nos reímos —Pero cuando me entregaste tu precioso cuerpo, lo valoré demasiado, y me sentía el más afortunado por tenerte conmigo, y que me quitaras la virginidad claro. —Sonreí —Desde que empezó esa relación rara entre ambos, me estaba volviendo loco, porque cada día que pasaba, me gustabas más y más, y por eso a veces me dejaba llevar del amor que te tenia y hacía cosas así... —Si te soy sincera, ni si quiera sé desde cuando me gustas, y tardé en darme cuenta, porque quizás no quería asimilarlo, pero desde la primera vez que te habló una mujer, sentí celos, yo pienso que ahí ya me gustabas. —Me tiró a la cama —Me siento muy feliz, porque estoy siendo correspondida de la mejor forma que hubiera imaginado. —Cerró sus ojos —Quiero demostrarte mi amor todos los días, eres un niño precioso, con unos sentimientos hermosos
Cristian Estaba acostado esperando que ella terminara de ponerse el traje de baño, bajaríamos al mar. —Listo. —Salió del baño con un traje de baño enterizo Se veía demasiado hermosa, aunque ya la había visto desnuda y en ropa interior, con ese traje de baño se veía muy preciosa, parecía una Diosa. —Te ves muy linda. —Y eso que es la segunda vez que uso traje de baño. —Confesó —¿Por qué?. —Abrí mis ojos, anonadado —No tengo muy buen autoestima. Pero contigo me siento segura. —Sonrió —Pero si eres demasiado hermosa, tienes unas curvas fantásticas, pareces una Diosa. —Me acerqué y acaricié su cabello —Ay, eres muy lindo. —Me abrazó No podía seguir así, ella había tenido cambios demasiado drásticos, era muy cariñosa, más apegada, y me estaba volviendo loco aunque me encantaran su
Mi corazón seguía desbocado, sentía que se iba a salir, mi respiración aún era fuerte, seguía sintiéndome triste y furioso, quería llorar, quería golpear todo. Mientras miraba hacia el suelo, apreté mi mandíbula y empuñé una mano; escuchar otra vez a la tipa esa como admitía que había dicho mentiras, me ponía aún más furioso, pero también me sentía demasiado triste por Sara, me dolía que no hubiera confiado en mi, intenté hacerme el fuerte, no quería llorar en ese instante, ella nunca me había visto llorar, bueno en realidad nadie lo había hecho.Pero al parecer mi cuerpo era un rebelde, y alcancé a sentir como una pequeña lagrima rodó por mi mejilla en ese instante. Iba a limpiarla rápidamente sin embargo en ese momento sentí la mano de ella en mi rostro, su dedo pulgar estaba limpiando mi pequeña y única lágrima.Levanté mi mirada y la observé. Su rostro también se veía triste, y aún seguía teniendo la palma de su mano en la piel de










Último capítulo