Angelo mantuvo su mirada furiosa en el tipo, ignorando sus palabras. No iba a hacer caso a las palabras sin sentido del idiota que había atacado a Lionetta.
—Tu esposa —continuó Tazio, con esa calma artificial que tan bien dominaba— dejó de quererte hace mucho. Y planeaba separarse de ti antes de tu accidente. Estaba cansada de ti.
—¡Eso no es cierto! —replicó Lionetta de inmediato.
Angelo la miró y vio culpa en sus ojos. Fue como una bofetada. No pudo contener la oleada de ira y dolor que lo a