Angelo acomodó su silla detrás de su escritorio y comenzó a revisar las gavetas. Estaba convencido de que había investigado a Tazio en el pasado. Era demasiado precavido como para no haberlo hecho. A Angelo no le gustaba dejar nada al azar y tenía una obsesiva atención al detalle. Investigaba a todos los que lo rodeaban, no por paranoia, sino porque su experiencia le había enseñado que la información era poder y podía ayudar en los peores momentos.
La gaveta principal estaba cerrada con llave,