—Deja de hacer eso. —Lionetta intentó sonar severa, pero su voz apenas salió como un susurro tembloroso.
—No sé de qué hablas.
La mirada divertida de Angelo dejaba claro que sabía muy bien de qué hablaba.
—Estás tratando de ponerme nerviosa.
—Te prometo que no es mi intención.
Angelo deslizó la mano por el muslo de Lionetta, subiendo por debajo de su vestido. Sonrió al sentirla temblar y se inclinó para dejar un beso suave en su hombro.
La camarógrafa le pidió a Lionetta que se levantara y a él