Capitulo 32 - Superficie tensada.
La ciudad dormía a medias cuando llegaron.
No era madrugada todavía, pero la hora tenía ese tono incierto en que los semáforos parecen velas cansadas y el viento, un animal que respira bajo la piel del asfalto. Todo estaba demasiado quieto, como si alguien hubiese apagado el mundo y dejado solo las sombras encendidas.
El reflejo que los había seguido desde la biblioteca todavía ardía en el recuerdo: esa sonrisa adelantada, esa burla perfecta detrás del vidrio. Lena no lo quería mirar de frente en su mente—prefería sentirlo como un filo en la espalda. Era suficiente para no olvidar por qué estaban allí.
No corrieron. El ruido blanco se apagó y, con la respiración ya pareja, eligieron el siguiente paso: seguir la cita del mensaje. Ir a la estación no era huir; era presentarse.
La estación Puerta de Agua se encontraba dos niveles por debajo del suelo, oculta detrás de una reja oxidada que alguna vez fue azul. Un letrero torcido, cubierto de polvo, dejaba ver apenas las letras descascarad