Capitulo 31 - Ruido blanco.
El silencio después del beso duró más que el propio beso.
No fue incómodo. Fue… expectante.
No sabían si habían caminado de vuelta o si el propio sistema los había depositado allí, en el primer lugar donde se reconocieron. La biblioteca no era solo un sitio: era la interfaz más antigua entre ellos y el Oráculo. Volver aquí era, también, volver a su punto de partida
Lena aún tenía las manos entrelazadas con las de Elías cuando el aire comenzó a emitir un zumbido agudo, sutil al principio, luego creciente. No venía de la calle ni de ninguna máquina visible: parecía llegar desde dentro del lugar, como si la biblioteca respirara con ellos.
El reflejo del vidrio frente al que estaban parpadeó. Una segunda sombra se adelantó un milisegundo antes que la real. Lena frunció el ceño.
Elías asintió, con la mirada atenta.
—Es el mismo ruido que oí cuando el sistema se activó. Como si alguien estuviera… analizando cada movimiento.
—¿Escuchas eso? —susurró.
Las luces del pasillo titilaron en cascad