59. Romper el Ciclo
El peso de esas palabras no cayó de inmediato. Se filtró lentamente en Karios, como una verdad que no podía rechazar aunque lo deseara. Sus manos dejaron de temblar… no por calma, sino por decisión.
—No —dijo Karios al fin, alzando la mirada —No “quizás”. Lo soy.
El viento se coló por las grietas del palacio, arrastrando ceniza y fragmentos de lo que alguna vez fue grandeza. A lo lejos, el cielo continuaba retorciéndose en espiral, como si el mundo mismo respondiera al despertar de algo olvidad