65. La Reina Roja
El palacio respiró. No fue una metáfora.
Las paredes se expandieron y contrajeron como un pulmón colosal. Bajo los pies de Hans, el suelo dejó de ser piedra sólida para convertirse en algo latente; cada paso parecía activar un mecanismo antiguo, una memoria dormida en las entrañas del lugar.
Zuke seguía frente a él, pero ya no era solo ella. El aire a su alrededor vibraba con una energía que no se desbordaba, sino que se contenía con una presión insoportable. Era como un océano entero atrapa