69. Secuela- Cenizas del Nuevo Cielo
El primer paso fuera del palacio no fue un paso; fue una liberación.
La puerta, que antes parecía devorar la luz, era ahora solo piedra herida. Fragmentos ennegrecidos colgaban como dientes quebrados de una bestia muerta, y el umbral ya no vibraba con esa presión invisible que los había mantenido al borde del colapso.
Hans cruzó primero. No por una cuestión de rango, sino por una necesidad física de aire. El viento lo golpeó en el rostro, frío, punzante, real. Sus pulmones se expandieron en