La tensión en el despacho era un cristal a punto de quebrarse. La intervención de Clara había cambiado todo el ambiente, pero Gloria, viendo su futuro como esposa Brévenor desvanecerse, no estaba dispuesta a rendirse.
Con su mejor actuación, tomó la mano de Esteban con falsa preocupación.
—No les creas, cariño —susurró, con voz melosa—. Están mintiendo. Elías te odia y quiere acabar contigo. Si de verdad tuvieran esas pruebas, ya te habrían atacado. Esto es una trampa.
Valeria lanzó una